Cada vez que recibe los resultados de un análisis de sangre, es probable que vea una lista de números que pueden parecer un código secreto. Colesterol total, LDL, HDL, triglicéridos. Pero detrás de esas cifras hay una historia muy clara sobre la salud de su corazón. Y entender esa historia es el primer paso para tomar el control.
Permítame explicarle estos números de la manera más sencilla posible. Imagine que sus arterias son tuberías por las que circula la sangre. El colesterol es una sustancia cerosa que su cuerpo necesita para funcionar, pero cuando hay demasiado del tipo incorrecto, puede empezar a acumularse en las paredes de esas tuberías. Con el tiempo, esa acumulación puede endurecerse y estrechar el paso, lo que aumenta el riesgo de un ataque al corazón o un derrame cerebral.
Aquí están los números clave que debe conocer y lo que significan:
1. Colesterol LDL, conocido como el colesterol malo. Este es el que se adhiere a las paredes de las arterias. La mayoría de las personas deberían tenerlo por debajo de 100 mg/dL. Si ya tiene diabetes o enfermedad cardíaca, su médico querrá que esté por debajo de 70 mg/dL.
2. Colesterol HDL, el colesterol bueno. Actúa como un equipo de limpieza, recogiendo el exceso de colesterol y llevándolo de vuelta al hígado para ser eliminado. Para los hombres, un nivel superior a 40 mg/dL es bueno. Para las mujeres, superior a 50 mg/dL. Cuanto más alto, mejor.
3. Triglicéridos, otro tipo de grasa en la sangre. Niveles por debajo de 150 mg/dL se consideran normales. Los niveles altos suelen estar relacionados con el consumo de azúcares y carbohidratos refinados, el exceso de alcohol y la falta de ejercicio.
4. Colesterol total, que es la suma de LDL, HDL y una parte de los triglicéridos. Por sí solo no cuenta toda la historia, pero un nivel por debajo de 200 mg/dL es deseable.
Ahora, hablemos de lo que puede hacer para mejorar estos números. Porque los cambios en el estilo de vida son extraordinariamente poderosos.
Para reducir el LDL, concéntrese en estos pasos prácticos:
Reduzca las grasas saturadas. Estas se encuentran en carnes rojas grasosas, mantequilla, queso entero y alimentos fritos. Cambie por grasas insaturadas como las del aceite de oliva, aguacate, nueces y pescado como el salmón o la caballa.
Aumente la fibra soluble. La avena, los frijoles, las manzanas y las zanahorias ayudan a atrapar el colesterol en el intestino y evitar que entre al torrente sanguíneo.
Muévase más. Treinta minutos de caminata rápida cinco veces por semana pueden aumentar su HDL y reducir los triglicéridos. No necesita un gimnasio. Una caminata después de cenar ya cuenta.
Mantenga un peso saludable. Perder solo un 5 a 10 por ciento de su peso corporal si tiene sobrepeso puede mejorar significativamente su perfil de colesterol.
Lo que debe recordar es esto: los números de colesterol son una herramienta, no una sentencia. Un número alto no significa que tendrá un ataque al corazón mañana. Es una señal de alerta que le invita a actuar. Y la buena noticia es que tiene mucho control sobre estos números a través de lo que come y cómo se mueve.
También es importante saber que el riesgo cardíaco no depende solo del colesterol. Su médico considerará otros factores como la presión arterial, si fuma, si tiene diabetes y su edad. Por eso, una conversación completa con su médico es esencial.
En mi experiencia, los pacientes que entienden sus números se convierten en los pacientes más comprometidos con su salud. Dejan de ver el colesterol como un enemigo y empiezan a verlo como un mapa que les indica por dónde avanzar.
Usted puede ser el capitán de su propia salud cardiovascular. Conozca sus números, haga pequeños cambios consistentes y no dude en preguntar a su médico cualquier duda. Su corazón se lo agradecerá durante muchos años.